¿Es posible vivir de las rentas con la inversión inmobiliaria?

  • 12 meses hace

Para los pequeños ahorradores, pensar en inversión inmobiliaria, a priori, puede sonar abrumador. Private rented sectorbuild to rentretail, inmologístico, living…, y, por supuesto, crowdfunding inmobiliario. Las posibilidades, que se han ido multiplicando a lo largo de los años, son tan diversas como preferencias tiene el inversor. Sin embargo, la realidad es mucho más sencilla que toda esa terminología. Y en España bien lo sabemos, como grandes inversores en ladrillo que somos.

A la hora de lanzarse al océano de la inversión, la pregunta que muchos se hacen es la misma de la que parto en este artículo: ¿es posible vivir de las rentas con la inversión inmobiliaria? La mejor respuesta es: depende.

Como es evidente, la libertad financiera no tiene estándares, así que para establecer la cuantía mínima para ser económicamente independiente habrá que considerar las aspiraciones de cada uno. A partir de ahí, será preciso contar con una estrategia de inversión sólida y encaminada a generar ingresos recurrentes que te permitan cubrir tus gastos mensuales con una visión a largo plazo.

Las opciones al alcance de los inversores son cada vez más amplias y, como veremos más adelante, es posible codearse con grandes fondos e inversores institucionales -al menos, en cuanto a rentabilidades se refiere-.

En este contexto, comprar una casa para ponerla en alquiler siempre ha estado muy presente en la sociología inversora de nuestro país. De hecho, según un estudio de Aedas Homes, el 15,2% de los españoles se ha planteado en algún momento comprar una vivienda como inversión. Además de aportar unos ingresos estables y estar protegida frente a la inflación, la inversión en vivienda ha servido durante mucho tiempo como colchón de ahorro para las familias, lo que la ha consolidado todavía más como valor refugio en tiempos convulsos. Sirva como apunte que la rentabilidad de invertir en vivienda en España alcanzaba, en 2022, un 7,2% de media.

Hay vida más allá

No obstante, hay vida inversora más allá de la vivienda. En términos de arrendamiento, otros segmentos que no son el residencial, como son las oficinas (un 11,3%) o los locales comerciales (un 9,5%), han empezado a despuntar por su rentabilidad por su atractivo para el apetito inversor y alternativa ideal para optimizar el ahorro.

De lo que no cabe duda es que el inmobiliario ya no se entiende si no es desde la diversidad. Lejos de ser un mercado unitario, cada segmento ha demostrado sus bondades, que pueden ir desde la estabilidad del retail hasta la proyección de futuro de los activos alternativos. Así está ocurriendo ya con los trasteros, que pueden llegar a ofrecer rentabilidades fijas de hasta dos cifras. Por todo ello, la labor de un buen inversor -sobre todo de alguien que quiere que el grueso de sus ingresos provengan de sus inversiones- es conjugar fortalezas y riesgos, poner en juego lo necesario para ganar lo suficiente y estar pendiente de todo lo que suceda en el mercado inmobiliario.

‘Crowdfunding’, tras las rentas

Avanzaba antes que hoy se ha ampliado el acceso a la inversión inmobiliaria casi a cualquier persona. En buena medida, esto ha sido posible gracias a que la tecnología ha dado un empuje a la inversión colaborativa que, al igual que en otros muchos sectores, está teniendo un importante desarrollo en el mercado inmobiliario.

Este modelo de financiación ha dado entrada a los inversores minoristas incluso en grandes proyectos de real estate. Hoy es posible participar como inversor en la promoción de un residencial de viviendas a través de plataformas de crowdfunding como Urbanitae desde 500 euros. Los inversores entran en el equity de la operación y pueden beneficiarse de unas interesantes rentabilidades, equiparándose a los grandes actores de la inversión inmobiliaria.

Pero esta clase de proyectos, denominados de plusvalías, no son la única opción en la estrategia de un inversor inmobiliario. La compra de un inmueble y su posterior alquiler es el modelo más habitual en el que pensamos. Sin embargo, no siempre tenemos capacidad económica para afrontarlo. Aquí el crowdfunding inmobiliario también ha abierto nuevas vías de participación a través de operaciones basadas en una estrategia de rentas. En el caso de Urbanitae, estos proyectos unen a muchos inversores para la compra de un local, un edificio de viviendas u oficinas que, posteriormente, son gestionados y alquilados repartiendo una rentabilidad periódicamente. De esa forma, se cubre la demanda de aquellos inversores que buscan rendimientos recurrentes y a corto plazo, con rentabilidades netas en torno a un 5% anual.

En definitiva, tecnología e inmobiliario se dan la mano para que, hoy más que nunca, sea posible vivir de las rentas… inmobiliarias.

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